Leímos: "Conozca un lugar virtual y haga lo que quiera" En la cola escuchamos comentarios y todos reían de excitación. Teníamos un volante para elegir un lugar y lo que qeríamos hacer.
Ya en los coches, con cinturones de seguridad, un chico nos ayudó a ponernos unas binchas alrededor de la frente y otras en las muñecas. Apretó un botón y todo comenzó
Empezamos a subir en suaves vaivenes. Sentimos levedad. El gritó y yo grité, yo canté, el cantó y bailamos. El aire nos arremolinaba y nos liberamos. Volamos muy alto. Muchas caricias y él encendió lo que por mi bajaba quemando. Dejó desfachatadamente que yo hiciera. Los dos livianos después de las convulsiones del placer en ese algodón. Suave el roce de los labios y hondo lo que nos unía. Una aventura de viernes. Para todos los viernes.
