Niño, no te acuestes sobre baldosas que tienen frío. Te acurrucas con tu bolsa de cemento,
que tiene el olor que te gusta. Temblores, estertores y gritos. ¿Sabemos acaso, qué piden tus sueños?
El rincón te cobija del viento y deja que los muñecos te canten y rían. Te gusta verlos encima para levantar la mano y alcanzarlos. Te encoges y te ríes, no tienes miedo porque los muñecos vienen a buscarte.
Sueña niño, porque así escapas y poder hacerlo es la felicidad de un instante para que goces y vueles.
